[El Oasis #23] Retirada
Miércoles, 5 de agosto de 2026
Por Alejandra C. Oca
Llevo días sin dormir. Puede que semanas.
Cuando cierro los ojos escucho sonidos de un pasado cercano, sonidos que, cuando pregunto a mi familia o a los sirvientes, no existen.
Los identifico.
Me hacen viajar a un día que jamás debí haber vivido. El sonido del metal chocando es tan vívido que mis ojos se cierran sintiendo las chispas saltar.
Gritos.
Órdenes.
Le he pedido a la sirvienta que esté pendiente de que la vela de mi alcoba no se apague, pero nunca ha sido ella la que ha tenido que entrar porque siempre sigo ahí, escuchando las sombras deformes que caminan por los pasillos mientras el corazón me late con tanta fuerza que realmente creo que se detendrá, que frenará en seco como un caballo exhausto.
Llevo días sin poder comer. Puede que semanas.
Da igual lo que me meta en la boca, todo sabe a barro, con ese regusto metálico persistente que se ha quedado instalado en mis fosas nasales, con esa flema que amenaza el vómito constantemente. No existe alimento capaz de despertarme el hambre.
Pero es que no quería regresar a casa. ¿Cómo podría? Y, aun así, aquí estoy.
Cuando crucé el umbral, bajo el blasón de nuestro clan, vi en los ojos de mi padre esa decepción, esa que solo puede reflejarse en la mirada de un hombre que despidió a dos hijos y solo ve regresar a uno.
Me sonrió. Pero el gesto de su cara solo decía: «¿Por qué él y no tú?»
Yo también me lo pregunto cada mañana, cuando compartimos la mesa en silencio. ¿Por qué él y no yo?
Mi madre no se esforzó en fingir. Solo se dejó caer al suelo de forma teatral, como una marioneta a la que el titiritero, cansado, ha soltado las cuerdas. Gritó con tanta fuerza que creímos que iba a morir.
Mi padre se apartó de ella, avergonzado.
Yo vomité. Ahí mismo. Como un niño enfermo incapaz de controlarse.
Fueron esos ojos. Los de mi madre, tan parecidos a los de mi hermano en ese momento... Tan acusadores.
Mi hermano mayor, ese que de críos me contaba historias de fantasmas mientras jugaba con esas mismas sombras deformes que proyectaba la luz de las velas, esperando reírse por la regañina que me echarían tras mojar las sábanas, culpa del miedo.
Mi hermano, el que se giró lentamente mientras le susurraba el instinto de protegerme ante la oleada enemiga que se cernía sobre nosotros.
Solo en ese momento, sus ojos abiertos, sus pupilas como dos enormes eclipses de sol.
Y un segundo. Solo hizo falta un segundo para que una katana desconocida le seccionara la garganta. Otra boca que vomitaba sangre se abrió bajo su barbilla.
Di un paso atrás.
Otro.
Mi hermano estiraba la mano, escupiendo gritos guturales y un gorgoteo animal desde su segunda boca.
Otro paso atrás.
La vena de su frente era la de mi madre cuando se enfadaba...
Quería decir mi nombre. Lo sé. Lo leí en sus labios mientras intentaba zafarme, asqueado y asustado, de su mano embarrada.
Solo tuve que manchar mi katana con la sangre de un muerto desconocido. Fingir estar inconsciente durante la batalla. Ignorar cuando, finalizada la masacre, identificaban el cadáver de mi hermano como el de un desconocido, el de alguien destinado a una fosa común. Para no castigar a mi madre con la imagen de su hijo degollado, con la cara aplastada por los cientos de pisotones recibidos después. Para que llore ante una lápida vacía.
Para que su fantasma no sepa encontrar el camino de vuelta a mi alcoba.
Para no convertirlo en mi penitencia.
Alejandra C. Oca
Lectores Compulsivos Clandestinos
Por Gwen R. Morgan
Este viernes abrimos las puertas de Lectores Clandestinos, un grupo de apoyo para lectores compulsivos.
Aquí no fingiremos que podemos dejarlo cuando queramos.
Nos reuniremos para compartir recaídas literarias, recomendar lecturas que no necesitamos, aumentar sin control nuestras listas pendientes y leer juntos aquello que juramos que no íbamos a empezar hasta terminar los otros diecisiete libros abiertos.
Nuestra primera sustancia será K9, la antología escrita por el propio Oasis Clandestino. La lectura se realizará por capítulos y los comentaremos juntos en Telegram todos los miércoles, viernes y domingos.
Si alguna vez has dicho “un capítulo más” a las tres de la mañana, este es tu sitio.
Únete al grupo de Telegram y recaigamos juntos.
Expedientes Clandestinos (cómic)
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Atentamente (pero no mucho),
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